¿Estás segura que distingues el queísmo?

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La frase que da título a nuestra entrada contiene un error llamado queísmo y que se produce al suprimir la preposición de delante de la conjunción que cuando viene exigida por alguna parte de la oración. Lo correcto sería decir ¿Estás segura de que distingues el queísmo? Cometemos queísmo cuando empleamos que donde deberíamos emplear de que.

 

Queísmo y dequeísmo son dos incorrecciones muy relacionadas. Tanto que podríamos considerar el queísmo como una ultracorrección del dequeísmo, pues este es un error de mala reputación, considerado propio de hablantes descuidados. De modo que, para evitarlo y, por ultracorrección, caemos en el extremo opuesto y decimos que donde deberíamos decir de que.

 

CASOS DE QUEÍSMO

1. Con verbos de régimen. Son verbos que se construyen obligatoriamente acompañados por una determinada preposición.

Cuando el complemento de régimen es una oración subordinada introducida por la conjunción que, esta aparece a continuación de la preposición. Si suprimimos indebidamente la preposición exigida por el verbo, incurrimos en un error de queísmo:

Nadie se percató que no habían venido.Nadie se percató de que no habían venido.

Convenció al jurado que era inocente.Convenció al jurado de que era inocente.

Fíjate que ese cuadro está torcido.Fíjate en que ese cuadro está torcido.

 

2. Con adjetivos que llevan complemento preposicional. Este caso se presenta a menudo en estructuras copulativas para expresar opinión.

Cuando el complemento preposicional del adjetivo es una oración subordinada introducida por la conjunción que, esta aparece a continuación de la preposición. Si la suprimimos indebidamente incurrimos en un error de queísmo:

Estoy seguro que no vendrán.Estoy seguro de que no vendrán.

Estaban convencidas que su información era correcta.Estaban convencidas de que su información era correcta.

 

3. Con sustantivos que llevan complemento preposicional. Aparece en construcciones formadas a partir de la estructura verbo + grupo nominal + de + que.

Cuando el complemento preposicional del nombre es una oración subordinada introducida por la conjunción que, esta aparece a continuación de la preposición. Si la suprimimos indebidamente incurrimos en un error de queísmo:

Ardo en deseos que me llames.Ardo en deseos de que me llames.

Nos dio la impresión que no querían que los viésemos.Nos dio la impresión de que no querían que los viésemos.

 

4. Con determinadas locuciones. En las locuciones a pesar de que, a fin de que, entre otras…

Las locuciones son construcciones fijas e inalterables. Si suprimimos indebidamente la preposición, incurrimos en un error de queísmo:

Te acompañaré con la condición que me avises con tiempo.Te acompañaré con la condición de que me avises con tiempo.

A pesar que nos avisaron, no pudimos evitarlo.A pesar de que nos avisaron, no pudimos evitarlo.

 

CUÁNDO USAR DE Y CUÁNDO DE QUE.

Existen dos fórmulas para saber cuándo se ha de usar de y cuándo de que:

1. Sustituir toda la oración subordinada por eso. Si existe error en la oración que transformamos, el resultado será agramatical e incomprensible:

Convenció al jurado de que era inocente. → Convenció al jurado de eso.

Convenció al jurado que era inocente.Convenció al jurado eso.

 

Estoy seguro de que no vendrán.Estoy seguro de eso.

Estoy seguro que no vendrán.Estoy seguro eso.

 

2. Transformar la oración en una pregunta sustituyendo la oración subordinada por qué. Si la pregunta debe ir introducida por la preposición, deberá mantenerse también en la modalidad enunciativa:

Convenció al jurado de que era inocente.¿De qué convenció al jurado?

Convenció al jurado que era inocente.¿Qué convenció al jurado?

 

Estoy seguro de que no vendrán.¿De qué estoy seguro?

Estoy seguro que no vendrán.¿Qué estoy seguro?

 

ADEMÁS

Son igualmente válidas las locuciones temporales antes que / antes de que, después que / después de que y con tal que / con tal de que:

Paga ahora, antes que te lo reclamen.Paga ahora, antes de que te lo reclamen.

Ella llegó justo después que te fueras tú.Ella llegó justo después de que te fueras tú.

– No me importa que llegues tarde con tal que vengas.No me importa que llegues tarde con tal de que vengas.

 

Algunos verbos, como advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, pueden construirse con o sin la preposición de, con variación de su significado:

– Cuando advirtió que había una serpiente, les advirtió de que corrían peligro.

 

Ciertas locuciones verbales construidas con el verbo dar, como dar pena, vergüenza, asco, apuro, pueden construirse con la preposición de o sin ella, variando su significado:

– Me da pena que te vayas ahora. ↔︎ Me da pena de que te vayas ahora.

 

Verbos como acordar, lamentar, ocupar, preocupar, reír, ofender, olvidar o sorprender se convierten en verbos de régimen cuando se conjugan como pronominales: acordarse de, lamentarse de, ocuparse de, preocuparse de / por, reírse de, ofenderse de, olvidarse de, sorprenderse de:

Nadie acordó que le llamaran. (acordar = ‘resolver’)

Nadie se acordó de que le llamaran. (acordarse = ‘recordar’)




Viñeta creada a partir de la obra de Mónica Roig.

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