De qué hablamos cuando hablamos de dequeísmo.

De qué hablamos cuando hablamos de dequeísmo.

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El dequeísmo es un vulgarismo cuyo nombre alude a la combinación indebida de la preposición de delante de la conjunción que cuando no es necesaria o cuando debería emplearse otra preposición diferente. Cometemos dequeísmo cuando empleamos la secuencia de que donde deberíamos decir solo que.

 

DEQUEÍSMO Y VERBOS DE RÉGIMEN

Para entender mejor este problema es necesario aclarar qué son los verbos de régimen, pues están en el origen de muchos errores de dequeísmo. Se trata de verbos que se construyen obligatoriamente acompañados por una determinada preposición, como sucede, por ejemplo, en el caso de percatarse, renunciar o consistir, que presentan complementos obligatorios (llamados “complementos de régimen”) introducidos por las preposiciones de, a o en respectivamente:

– Nadie se percató de su ausencia.

– No renuncies a una subida de sueldo.

– El regalo consistía en una invitación a cenar.

 

Cuando el complemento de régimen es una oración subordinada introducida por la conjunción que, esta aparece a continuación de la preposición:

– Nadie se percató de que no habían venido.

– No renuncies a que te suban el sueldo.

– El regalo consistía en que lo invitaban a cenar.

 

Si nos centramos en los verbos que van regidos por la preposición de, el dequeísmo aparece cuando empleamos indebidamente la combinación de que. Veamos este y otros casos en que se produce este uso indebido.

 

CASOS DE DEQUEÍSMO

1. Con verbos que no exigen la preposición de, como sucede con los verbos de pensamiento (pensar, opinar, creer, considerar, recordar, reflexionar, opinar, etc.), de habla (decir, comunicar, exponer, contestar, replicar, suponer, etc.), de temor (temer, temerse, etc.) y de percepción (ver, oír, notar, sentir, etc.) entre otros:

Pienso de que no vendrá. → Pienso que no vendrá.

Nos dijo de que lo esperásemos. → Nos dijo que lo esperásemos.

Me temo de que eso es insuficiente. → Me temo que eso es insuficiente.

He oído de que cambian al jefe. → He oído que cambian al jefe.

 

2. Con verbos de régimen que exigen otra preposición que no es de:

¿Insisten de que no fueron ellos? → ¿Insisten en que no fueron ellos?

No renuncio de que me acompañes. → No renuncio a que me acompañes.

El regalo consistía de que lo invitaban a cenar. → El regalo consistía en que lo invitaban a cenar.

 

3. En construcciones atributivas como ser aconsejable que / increíble que / preferible que / inconcebible que.

Es preferible de que tú no estés. → Es preferible que tú no estés.

Sería aconsejable de que hablases tú. → Sería aconsejable que hablases tú.

 

4. Cuando se inserta la preposición de en locuciones conjuntivas que no la llevan, como a no ser que / a medida que / de manera que / a menos que / una vez que:

Tomaré sopa, a no ser de que no haya. → Tomaré sopa, a no ser que no haya.

Sentaos a medida de que lleguéis. → Sentaos a medida que lleguéis.

Quédate, a menos de que tengas prisa. → Quédate, a menos que tengas prisa.

Avisa una vez de que hayas aparcado. → Avisa una vez que hayas aparcado.

 

CUÁNDO USAR DE Y CUÁNDO DE QUE.

Existen dos fórmulas para saber cuándo se ha de usar de y cuándo de que.

1. Sustituir toda la oración subordinada por eso. Si existe error en la oración que transformamos, el resultado será agramatical e incomprensible:

Pienso (que no vendrá). → Pienso eso.

Pienso (de que no vendrá). → Pienso de eso.

 

– ¿Insisten (en que no fueron ellos)? → ¿Insisten en eso?

¿Insisten (de que no fueron ellos)? → ¿Insisten de eso?

 

– Es preferible (que tú no estés.) → Es preferible eso.

Es preferible (de que tú no estés.) → Es preferible de eso.

 

2. Transformar la oración en una pregunta con el interrogativo qué. Si en la pregunta se mantiene la estructura preposición + qué, significará que también es correcto emplear esta combinación en la oración enunciativa original y viceversa.

– Pienso que no vendrá. → ¿Qué pienso?

Pienso de que no vendrá. → ¿De qué pienso?

 

– ¿Insisten en que no fueron ellos? → ¿En qué insisten?

¿Insisten de que no fueron ellos? → ¿De qué insisten?

 

– Es preferible que tú no estés. → ¿Qué es preferible?

Es preferible de que tú no estés. → ¿De qué es preferible?

 

ADEMÁS

Son igualmente válidas las locuciones temporales antes queantes de que / después quedespués de que / con tal quecon tal de que:

– Paga ahora, antes que te lo reclamen. ↔ Paga ahora, antes de que te lo reclamen.

– Ella llegó justo después que te fueras tú. ↔ Ella llegó justo después de que te fueras tú.

– No me importa que llegues tarde con tal que vengas. ↔ No me importa que llegues tarde con tal de que vengas.

 

Algunos verbos, como advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, pueden construirse con o sin la preposición de, con variación de su significado:

– Cuando advirtió que había una serpiente les advirtió de que corrían peligro.

 

Ciertas locuciones verbales construidas con el verbo dar, como dar pena, dar vergüenza, dar asco, dar apuro, pueden construirse con la preposición de o sin ella, variando su significado:

– Me da pena que te vayas ahora. ↔ Me da pena de que te vayas ahora.

 

Verbos como acordar, lamentar, ocupar, preocupar, reír, ofender, olvidar o sorprender se convierten en verbos de régimen cuando se conjugan como pronominales: acordarse de / lamentarse de / ocuparse de / preocuparse depreocuparse por / reírse de / ofenderse de / olvidarse de / sorprenderse de:

– Nadie acordó que le llamaran. (acordar = ‘resolver’)

– Nadie se acordó de que le llamaran. (acordarse = ‘recordar’)




Viñeta creada a partir de la obra de Mónica Roig.

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